netwatch descubre tu red, la dibuja, y hace visible lo invisible: cada enlace respira su tráfico real, cada equipo muestra su salud, y cuando algo cae recibes UN aviso con la causa — día y noche, sin nube de terceros y sin que nadie tenga que estar mirando una pantalla.
netwatch descubre el cableado real de tu red (equipos, vecinos y hasta lo que no monitoreas) y lo dibuja en un mapa orgánico: los núcleos al centro, cada sede en órbita. Cero diagramas a mano.
Cada enlace del mapa muestra sus datos MOVIÉNDOSE: la velocidad de los paquetes es el tráfico real medido, el grosor es la ocupación, y al acercarte ves puertos, Mbps y latencia de cada enlace.
Descubre cada computadora, impresora, cámara o teléfono: en qué switch y en qué puerto está, su dirección, su fabricante y cuándo se vio por última vez — sin instalar nada en ellos.
Cada sede se actualiza sola desde tu propio panel, con firma digital verificada y vuelta atrás automática si algo sale mal. Cero visitas técnicas, cero ventanas nocturnas.
Procesador, memoria, carga y disponibilidad de cada servidor y equipo de red, al instante.
Tráfico en vivo, enlaces saturados o caídos y errores en miles de puertos — antes de que el usuario lo sienta.
Salud, velocidad, conexiones y réplicas de tus bases — con diagnóstico de causa raíz por motor.
Tus páginas, servicios y certificados vigilados por fuera y por dentro, como los ve el usuario.
¿Quién se está comiendo el enlace? Conversaciones y aplicaciones top de cada puerto, con datos de tus propios routers.
Espacio en disco bajo control: te avisa antes de que un disco lleno detenga un servicio.
Temperatura, ventiladores, fuentes y UPS de cualquier fabricante, vigilados de fábrica.
Los caminos entre tus sedes y los chequeos de tus servicios críticos, siempre a la vista.
Todo lo conectado a la red — aunque no lo monitorees — con su puerto, dirección y fabricante.
Cada equipo escribe sus lecturas en tu propio almacén de datos, dentro de tu red — nada viaja a servidores ajenos.
Miles de lecturas se vuelven un semáforo simple: qué está sano, qué se degrada y qué está caído.
Vigilancia continua día y noche, aunque nadie tenga el panel abierto; avisos por correo, Telegram o el canal de tu equipo.
Verifica varias veces antes de molestarte y solo da por resuelto lo que vuelve a ver sano — sin falsas alarmas por una lectura suelta.
Dibuja las dependencias de tus servicios: si cae la pieza principal, recibes UN aviso con la causa — no una tormenta de alertas.
Usa el mapa real de tu red para razonar: si un núcleo cae y arrastra 20 equipos, te avisa del núcleo y te dice cuántos arrastra.
¿Trabajos programados? Silencia esa zona el tiempo justo, sin perder el registro de lo que pasó.
Un resumen claro por canal, con recordatorios si nadie atiende — nunca una avalancha de correos.
Con miles de equipos sabe distinguir "aún no le toca su turno" de "está caído" — el crecimiento no inventa incidentes.
La disponibilidad de cada sede medida de verdad, y un reporte mensual en Word listo para entregar al cliente o a la gerencia.
Arma tableros con las gráficas que tu operación necesita ver en el televisor del NOC.
Cada incidente queda registrado: cuándo empezó de verdad, cuánto duró, qué lo causó y quién fue avisado.
Un asistente con acceso a tus datos: "¿por qué está lenta la sede Central?" y te responde con las lecturas en la mano.
El recolector es un único programa sin instalaciones ni dependencias: se copia, se enciende y empieza a reportar.
Funciona en redes cerradas: los datos viven en tu almacén, dentro de tu organización. Nada viaja a nubes ajenas.
Las sedes remotas reportan a través de un relevo en tu zona segura: un único puerto de salida, cero puertos abiertos hacia adentro.
Toda la flota de recolectores se actualiza sola desde tu panel, con firma verificada y reversa automática.
Ningún dato sale de tu organización y no pagas por equipo monitoreado. Inicia sesión para entrar al panel.
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